Joachim Gluck, candidato a la presidencia alemana
Merkel cierra la sucesión presidencial
por el 20/02/2012 a las 05:18 horas
Ejecutivo alemán dio por cerrada la sucesión de Christian Wulff y negó
cualquier tipo de crisis en la coalición gobernante pese a las tensiones
que rodearon la negociación.
Con la nominación del pastor luterano Joachim Gauck a la presidencia, el Ejecutivo alemán
dio hoy por cerrada la sucesión de Christian Wulff y negó cualquier tipo
de crisis en la coalición gobernante pese a las tensiones que rodearon
la negociación.
Berlín trató hoy de poner punto y final a un fin
de semana en el que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller
Angela Merkel se ha visto forzada a aceptar al candidato de la oposición
verde y socialdemócrata, después de que lo respaldase por sorpresa el
Partido Liberal (FDP), su socio minoritario.
"No deben
preocuparse por la coalición, por su consistencia y en absoluto por el
Gobierno", aseguró el portavoz del Ejecutivo, Steffen Seibert, al ser
interrogado por las consecuencias internas de la nominación.
Los
medios alemanes han señalado que el debate sobre la sucesión de Wulff,
que dimitió el viernes al verse envuelto en un escándalo de corrupción,
ha supuesto la mayor crisis de la coalición, que ya ha pasado por varios
altibajos desde su formación en 2009.
El Partido Socialdemócrata
(SPD) y Los Verdes también han incidido en las grietas que ha dejado en
el Ejecutivo la elección de Gauck, mientras que el portavoz
gubernamental prefirió enfatizar que, tal y como Merkel se propuso, el
Gobierno ha logrado "alcanzar el objetivo" de dar rápidamente con un
"candidato de consenso".
Seibert abogó por mirar hacia el futuro
-y en primer lugar hacia el 18 de marzo, día de la elección oficial-
haciendo gala, al menos públicamente, de pragmatismo y realismo.
"Ahora
volvemos a ocuparnos del día a día, de lo urgente que nos está
esperando: la crisis del euro, el cambio energético y otras
(cuestiones), que es importante hacer para los ciudadanos", explicó.
Las
heridas se restañarán en todo caso a puerta cerrada, porque el FDP -que
en las últimas encuestas apenas cuenta con un respaldo del 3 %- vetó el
fin de semana a al menos dos potenciales candidatos de la CDU sin
proponer ninguno propio y optó finalmente por Gauck.
Los
cristianodemócratas se habían opuesto a la candidatura del pastor,
porque implicaba reconocer de forma implícita que Merkel se equivocó
hace año y medio, cuando en la última elección del presidente del país,
apostó por Wulff frente a Gauck, que se presentó respaldado por
socialdemócratas y verdes.
Algunos politólogos han llegado a ver
el movimiento del FDP como un guiño a socialdemócratas y verdes de cara a
un posible acuerdo de coalición tripartito tras las elecciones
generales de 2013.
Los cinco partidos que acordaron nombrar a
Gauck -de los seis presentes en el Bundestag (parlamento federal)-
tuvieron hoy palabras de elogio para este pastor luterano de 72 años y
disidente en la República Democrática Alemana (RDA) que jugó un
importante papel tras la reunificación.
Todos consideran que este
teólogo, que durante diez años fue el encargado de gestionar el archivo
de la Stasi, la policía política de la RDA, puede lograr restituir la
confianza ciudadana en la jefatura del Estado, dañada por los escándalos
de Wulff.
Por su parte, La Izquierda, el único partido excluido a
priori de las negociaciones, denunció el comportamiento del resto de
formaciones y aseguró que planteará un candidato alternativo.
Gauck,
que hoy lanzaba un libro sobre la universalidad de los derechos
humanos, se convertirá en el primer presidente procedente de la RDA
-como Merkel- y que no está afiliado a ningún partido.
El otro
fleco aún no cerrado de la crisis es el del sueldo vitalicio que le
corresponde por ley a Wulff y que, tras la polémica con que ha
abandonado el cargo, ha generado una gran controversia.
A todo
expresidente le corresponden 200.000 euros anuales, además de una
oficina, una secretaria y un coche con chófer, y sólo la propia
presidencia puede decidir la retirada de esta prestación.
Wulff
dimitió el viernes, un día después de que la fiscalía de Hannover
solicitase al Bundestag el levantamiento de su inmunidad para poder
investigarle por haber disfrutado de unas vacaciones de lujo pagadas por
un empresario.